Las comitivas oficiales y el egoísmo que nos rodea

El tiempo de los funcionarios no vale más que el de cada ciudadano que sale todas las mañanas a trabajar y debe sufrir con el tráfico

Las comitivas oficiales y el egoísmo que nos rodea

950 475 Juan Carlos Llanos

Hace unos días nos indignamos con el video del policía que evitaba el avance de una ambulancia para que pase una comitiva oficial. Los ciudadanos que estaban ahí presentes fueron los primeros indignados y reaccionaron con valentía, arriesgando sus vidas, obstruyendo el paso de los autos, pasando por encima del nulo criterio de la autoridad policial. Ellos lograron que la ambulancia cruzara la intersección que finalmente llegó a su destino, pero tarde.


A algunos, esta escena nos puso a reflexionar sobre tres hechos que vivimos diariamente y de los que somos parte los peruanos:

La falta de criterio de nuestra fuerza policial

Muchos criticamos el comportamiento del policía, pero seguramente solo cumplía órdenes y, si no lo hacía, ¿quizá hasta habría recibido una sanción? Es muy posible. El hecho de cumplir la orden al pie de la letra hace caer en una serie de imprecisiones que el criterio común podría neutralizar. En el tiempo de redes sociales esas todo es cada vez más transparente y las fallas son visibles rápidamente y lo serán cada vez más, ojo al tercer hecho de este post.

El egoísmo y la falta de respeto por el prójimo se promueve desde el Estado.

El último sábado fui testigo de otra comitiva oficial que paraba el tránsito en pleno circuito de la Costa Verde, a la altura de una intersección en donde los autos van a una velocidad alta y en el que una parada repentina podría causar un accidente. Pero al servidor público que iba en esa comitiva no le importó pasar por encima de los derechos de los demás ciudadanos. Era sábado a las 12:00. ¿acaso se dirigía a una reunión oficial?

¿Por qué los altos funcionarios del Estado tienen el privilegio de detener el transito? Más allá de la ley ¿por qué debemos dar pase a nuestras ilustres pero desacreditadas autoridades? ¿Es que el tiempo de ellos vale más que el nuestro? Y lo peor ¿vale más que la vida de otras personas? ¿Es que todavía vivimos en tiempos de terrorismo para que las comitivas oficiales pasen a toda velocidad y detengan el tránsito de una Lima que de por si es caótica y no tolera estas acciones? La respuesta a estas preguntas es un rotundo NO.

El tiempo de los funcionarios no vale más que el de cada ciudadano que sale todas las mañanas a trabajar y debe sufrir con el tráfico y con la falta de policías que lo organicen mejor. El tiempo de los funcionarios no vale más que la urgencia de salud o el accidente de una persona. Y si los servidores públicos creen que se han ganado este privilegio, las conversaciones en las redes sociales de los últimos días parecen indicar que la reputación del presidente, los ministros y congresistas no merecen ni el paso en una intersección. Ese paso y más se lo tienen que ganar nuestras autoridades y hasta ahora lo único que se ganan son críticas.

Este pequeño hecho demuestra la falta de visión y solidaridad de este problema de nuestras principales autoridades. ¿Qué ejemplo están dando a los demás? Imponer su autoridad frente a la impotencia de los demás que deben soportar el tráfico porque no tienen corona. La respuesta por parte de Mercedes Araoz no ayuda a mejorar nuestra percepción sobre lo que podrían hacer las autoridades sobre el tema:

Algo está cambiando.

Lo bueno, pero también preocupante, de estas escenas es que está generando cambios en nosotros. Hay gente que se indigna por estos hechos y no solo lo hacen por redes sociales, son capaces de usar bien el criterio y llamar la atención a la autoridad si lo está haciendo mal. El ejemplo fueron los peatones que estuvieron esa noche en esa intersección. No fueron indiferentes a lo que estaba pasando. Ojo a estos fenómenos, ocurren cuando las autoridades no tienen la suficiente eficacia para solucionar los problemas de la sociedad.

Lo peor que puede tener una sociedad es la indiferencia por los problemas de los demás. Ello nos vuelve insensibles y egoístas y no nos deja tener una visión de comunidad, que nos permita velar por nuestros derechos y también por los deberes de cada ciudadano. Sigamos aplicando el criterio, respetémonos los unos a los otros y hagamos respetar lo que nos corresponde.

NOTA IMPORTANTE: En El Comercio del sábado 10 de febrero, un representante de la ONG Luz Ambar menciona que el Reglamento Nacional de Transito indica que solo presidentes de la República, del Congreso y de la Corte Suprema de Justicia tienen derecho a detener el tránsito. ¿Qué otras autoridades lo están haciendo de manera arbitraria? Si conoces de algún caso, denúncialo, toma foto y postea en redes. Su tiempo no vale más que el tuyo. #PolíticoRespetamisDerechos